El toro de lidia se distingue por sus características físicas únicas, resultado de siglos de selección genética orientada a la bravura y resistencia. Es un animal de gran tamaño, con un peso que puede oscilar entre los 450 y 700 kilogramos en los machos, mientras que las hembras suelen pesar entre 300 y 450 kilogramos. Su musculatura es notablemente desarrollada, lo que le confiere una imponente fuerza y agilidad. El pelaje del toro de lidia, conocido como capa, presenta una variedad de colores como negro, colorado, cárdeno, jabonero y berrendo, cada uno con particularidades que lo hacen distintivo. Los cuernos, de gran tamaño y simetría, son una de las señas de identidad más emblemáticas, destacando por su forma y estructura robusta. Además, su cuello musculoso y su morro prominente reflejan su capacidad para embestir con potencia. Estas características, combinadas con una postura orgullosa y su mirada desafiante, hacen del toro de lidia un símbolo de fuerza, elegancia y bravura en el mundo taurino.